miércoles, 9 de marzo de 2011

Ríe cuando puedas

No creo que haga falta título.

Una vez me preguntaron cual sería mi última voluntad antes de morir, que extraño, nunca me lo había planteado... Entonces empece a pensar y me vinieron muchos deseos a la cabeza, ver el amanecer en la playa, viajar por el mundo, vivir cada minuto como si fuese el último sin preocuparme por lo que pudiesen pensar... Pero teniendo en cuenta que, espero, aun me falta mucho para morir, solo quiero vivir.

sábado, 5 de marzo de 2011

Reflexionando

he caído en el pequeño detalle de que a veces lo que necesito, no es lo que quiero. Que lo que quiero no es siempre lo que encuentro. Lo que encuentro no es lo que busco y lo que busco, no siempre me hace feliz.

sábado, 1 de enero de 2011

Neruda.

video

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.